Oscar Wilde: La buenas intenciones
La buenas intenciones pueden tener valor en un sistema ético; pero en arte, no. No basta tenerlas; se ha de realizar la obra.
La buenas intenciones pueden tener valor en un sistema ético; pero en arte, no. No basta tenerlas; se ha de realizar la obra.
En lo concerniente a las grandes sumas, lo mas recomendable es no confiar en nadie.
Hay muchas personas que leen, pero pocas que saben leer.
El hecho de que una persona de nuestra predilección se enamore perdidamente de alguien a quien consideramos un memo integral, nos induce a analizar tanto los motivos del amor como los de la predilección.
Sólo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de Dios porque creen en él y los que sufren porque no le poseen.
Así como ninguno quiere ser menos que otro, así ninguno confiesa: porque es consecuencia del ser más.
El arte del descanso es una parte del arte de trabajar.
Los hombres vulgares han inventado la vida de sociedad porque les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos.
La verdadera grandeza de la ciencia acaba valorándose por su utilidad.
Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.