San Agustín de Hipona: Si nadie me
Si nadie me pregunta lo sé, si trato de explicarlo no lo sé.
Si nadie me pregunta lo sé, si trato de explicarlo no lo sé.
Muy débil es la razón si no llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan.
¿Quieres amar? Recita las letanías del amor y las palabras crearán el deseo ardiente de donde se imagina el mundo que brotan.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?
Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las desgracias como alegría en las prosperidades.
La verdadera prueba de que se ha nacido con grandes cualidades, estriba en haber nacido sin envidia.
No hay que ser fuerte; hay que ser sensible.
No hay secretos para triunfar. En la práctica todas las teorías se derrumban. Todo se reduce a la suerte y a una larga paciencia.
Si pudiera escuchar los sonidos que esconde el silencio, entre sus gritos se escucharía tu nombre una y otra vez.