Miguel Hernández: Boca que vuela
Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Hay en el niño algo de hombre desde la cuna, como hay en el hombre algo de niño hasta la tumba.
Si mis labios no pueden decirte que te amo, quiero que mi corazón lo repita cuantas veces yo respire.
La reina del mundo es la fuerza y no la opinión; pero es la opinión quien usa de la fuerza.
Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
La libertad de amar no es menos sagrada que la libertad de pensar. Lo que hoy se llama adulterio, antaño se llamó herejía.
El más bello instante del amor, el único que verdaderamente nos embriaga, es este preludio: el beso.
Pelearé hasta el último segundo y mi epitafio será: No estoy de acuerdo.
La censura es el genocidio del pensamiento. Mata ideas por omisión, ignorancia y temor.