Stefan Zweig: En el dolor
En el dolor uno se hace cada vez más sensible; es el sufrimiento quien prepara y labra el terreno para el alma, y el dolor que produce el arado al desgarrar el interior, prepara todo fruto espiritual.
En el dolor uno se hace cada vez más sensible; es el sufrimiento quien prepara y labra el terreno para el alma, y el dolor que produce el arado al desgarrar el interior, prepara todo fruto espiritual.
Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho.
En toda cosa inútil hay que ser genial o no meterse con ella.
El estilo es la vida y la sangre del pensamiento.
El mejor medio para salir airoso de una conversación difícil es irse a ella sin preparación alguna.
Si tienes conocimiento, deja que los demás enciendan sus velas en él.
La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas.
Qué es que funciona tan bien, que hace funcionar todo tan mal.
Es terrible hablar bien cuando se está errado.
Los hombres que intentan hacer algo y fracasan están definitivamente mejor que los que tratan de no hacer nada y lo consiguen.