Mateo Aleman: El deseo vence
El deseo vence al miedo.
El deseo vence al miedo.
Desear la acción es desear una limitación. En este sentido todo acto es un sacrificio. Al escoger una cosa rechazamos necesariamente algunas otras.
A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.
Si deseas que tus sueños se hagan realidad… ¡despierta!
¡Cómo pinta el deseo los colores del arco iris en las nieblas de la vida!
La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.
A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea.
Sería muy simpático que existiera Dios, que hubiese creado el mundo y fuese una verdadera providencia; que existiera un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo ésto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista.
La mejor manera de librarme de la tentación es caer en ella.