Apicuro: La muerte temida
La muerte, temida como el más horrible de los males, no es en realidad nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos.
La muerte, temida como el más horrible de los males, no es en realidad nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos.
Hay que condenar todas las muertes, incluso la natural.
Morir es el destino común de los hombres; morir con gloria es el privilegio del hombre virtuoso.
No hay ninguna satisfacción en ahorcar a un hombre que no se oponga a ello.
La lucha justa te vuelve valioso, la muerte en la lucha te vuelve eterno
El hombre que pide a los dioses la muerte es un loco: no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida.
Si un minuto basta para morir, debe bastar para cambiar.
La muerte es nuestro fin común, y por lo tanto no hay necesidad de buscarla.
No morimos en un instante sino que morimos un poco cada día.
Muchas cosas hay potentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.