Camilo José Cela: La duda esa
La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas.
La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas.
Qué es que funciona tan bien, que hace funcionar todo tan mal.
Los hombres que intentan hacer algo y fracasan están definitivamente mejor que los que tratan de no hacer nada y lo consiguen.
Donde rompen los amantes para siempre queda el monumento de su despedida. Lo volverán a ver intacto y marmóreo cuantas veces pasen por este sitio.
La eternidad está con los brazos abiertos para todas las almas, y cada una continuará su tarea. Hay una razón para todo lo que se encuentra bajo el sol.
El vicio rara vez se insinuó oponiéndose a la honradez; casi siempre toma el disfraz de ésta.
Si los hechos no encajan en la teoría, cambie los hechos.
Un minuto de silencio puede decir más que mil palabras.
Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que ser.
Dichoso el que puede encontrar la causa de sus males en sí mismo y no en causas independientes de él.