Benjamin Franklin: Dime y lo
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
Por que contentarnos con vivir a rastras cundo sentimos el anhelo de volar.
A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.
En una discusión lo difícil no es defender la propia opinión sino conocerla.
Consulta el ojo de tu enemigo, porque es el primero que ve tus defectos.
¿Qué tiempo tienes tú para estar triste, si toda tu existencia es de los otros?
Un gran hombre demuestra su grandeza por la forma en que trata a los pequeños.
Nadie se conoce a sí mismo hasta tanto no ha sufrido.
Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás.
Cuando la fortuna viene, tómala a mansalva y por delante, pues por detrás es calva.